Lo que pasó después de que publiqué mi libro

Lo que pasó después de que publiqué mi libro

Voy a ser totalmente honesto. En los meses en los que aún estaba terminando de escribir mi libro, tuve días en los que dudaba y sentía miedo. Como a todos nos pasa, hasta empecé a dudar y a hacerme preguntas como estas: ¿quién va a querer leerlo? ¿cómo te vas a sentir si nadie lo quiere leer? Creo que lo que me daba más miedo era que yo mismo me iba a sentir como un fracasado. En total, me sentí así dos o tres veces.

En mi playlist estaba la canción de Hallelujah. Por el miedo, la ponía muy seguido. Esto es con lo que más me identificaba de la letra:

I did my best, it wasn’t much
I couldn’t feel, so I tried to touch
I’ve told the truth, I didn’t come to fool you
And even though it all went wrong
I’ll stand before the lord of song
With nothing on my tongue but hallelujah

Si de algo estaba seguro, es que estaba dando mi mejor esfuerzo. Y que si todo salía mal, no quedaba más que seguir adelante.

Varios días antes de publicar mi libro, entré a un reto de yoga de 21 días seguidos (incluidos sábados y domingos). Terminaba agotado. Pero en cada clase, al principio, dedicaba toda la energía y esfuerzo que hacía a mi causa: el lanzamiento del libro.

Nunca me lo hubiera imaginado: las cosas salieron mucho mejor de lo que esperaba.

Empecé a recibir mensajes y llamadas de personas que me decían que habían termino de leer el libro en uno o dos días de tango que les había gustado. Otros me decían que en un capítulo habían llorado y que con otro se habían reído. Lo que más me han dicho, es que mientras avanzan leyendo, se llenan de energía para empezar su propio proyecto.

Con eso yo ya sentía que se había cumplido la misión.

Pasaron algunos días más, abrí Amazon, y vi que estaba en el #1 de los más vendidos en Liderazgo (¿qué no se supone que deberían de avisarte de esas cosas?).

No podía creerlo. ¿número uno en ventas en tema de liderazgo en una semana?

Y siguieron pasando cosas increíbles. Y son tantas, que no parece que apenas han pasado dos meses.

Me han invitado a escuelas y universidades a dar conferencias y talleres. Conocí a Daniel Gómez Íñiguez, que admiro desde que estaba en prepa. Rorro Echávez publicó en su Instagram que está leyendo mi libro. Margarita Zavala me contestó un correo electrónico diciendo que lo iba a conseguir. Benshorts y Roger González siguieron mi cuenta. Personas de todo México que no conocía han confiado en mí y han empezado a leer el libro, y lo mejor de todo: me escriben personas a diario para contarme de sus vidas y de sus proyectos personales.

Siempre lo digo: estamos a un mensaje de distancia. Y yo estoy más que encantado de sumarme y de apoyar con lo que pueda en sus proyectos. Sobre todo si son para hacer un bien. De hecho, eso es justo lo que estoy tratando de hacer con mi libro. Y que todo lo que parece imposible, se haga.

Durante estos días, también estuve trabajando para lanzar dos proyectos muy importantes de mi agencia de consultoría. Así que he tenido que aprender a administrar mi tiempo mucho mejor que antes.

Cuando acabó el reto de yoga de 21 días seguidos, se convirtió en un hábito. Y no he faltado ni un día desde entonces. Me ayuda a mantenerme sin estrés, a estar más concentrado y a tener más energía durante todo el día.

La semana pasada, después de dar un taller sobre reconocer tus prioridades en la vida y darles acción, me di un tiempo para reflexionar sobre lo siguiente que quiero hacer.

Todo esto fue una gran lección para mí. Si crees con todo tu ser y con todo tu corazón que algo va a funcionar, ¡así va a ser! Porque tu optimismo y tu pasión es justo lo que hará que busques cómo hacer que eso pase.

Mi plan, si todo salía mal, era seguir adelante. Ahora, que todo salió bien, sigo teniendo el mismo plan: seguir adelante.

– Alfonso Aguirre
Instagram: @aguirrealfonso

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